El dicho "ajo cocido, ajo perdido" avala que la cocción hace que el ajo pierda sus propiedades. Al encurtir el ajo al natural, no pierde sus propiedades, se reduce su sabor picante y resulta más tierno, aromático y digestivo.
-
Hervir en agua el tarro de cristal y su tapa durante 15 minutos.
-
Separar y pelar los dientes de ajo.
-
Introducir en el tarro de cristal: los dientes de ajo, las especias (tomillo, albahaca, pimientón rojo), la sal, el vinagre y el agua (el cuádruple de agua que de vinagre). Remover y tapar.
-
Indicar la fecha de envasado en el tarro. Si no dispone de etiqueta, puede pegar un trozo de celo y escribir encima la fecha con un rotulador permanente. O bien, anotar la fecha en un papel y pegarlo con celo.
-
Mantener en nevera (para no depender del ambiente fresco) y consumir a partir de los 30 días. Aguanta bien durante meses.
-
Se puede añadir picado o laminado en ensaladas, integrarlo en salsas, usarlo como guarnición de carnes y pescados, tomarlo con pan y aceite, ... Verán que su sabor no es tan picante y también aportará el aroma de las especias. ¡Buenísimo!
3 ud de Cabezas de ajo
1 ud de Cucharada pequeña de pimiento rojo
1 ud de Cucharada pequeña de tomillo
1 ud de Cucharada pequeña de albahaca
1 ud de Cucharada sopera de sal
50 ml de Vinagre blanco
200 ml de Agua
¿Qué opinas?
Comparte comentarios, opiniones y trucos con la Comunidad.


