Cómo volver a la rutina de forma progresiva para adultos y niños
La vuelta a la rutina después de vacaciones puede hacerse poco a poco. Descubre cómo adaptarte en casa con hábitos sencillos para adultos y niños.
Por qué cuesta tanto la vuelta a la rutina tras las vacaciones
Las vacaciones nos permiten disfrutar del día a día con una mayor libertad. Los horarios son flexibles, como también las rutinas que, en verano, suelen ser menos estrictas y exigentes. La vuelta de las vacaciones implica retomar responsabilidades, compromisos y horarios y, en esta transición, tanto adultos como niños pueden experimentar cierta dificultad, ya que el cambio de ritmo obliga al cuerpo y a la mente a readaptarse. Durante los primeros días es habitual sentirse más cansado e incluso menos motivado, pero, aplicando pequeños hábitos sencillos en casa de forma gradual, reducirás el estrés que puede suponer la vuelta a la normalidad.

Consejos para una vuelta más llevadera en familia
Volver a la rutina no es tan complicado (si sabes cómo hacerlo). La clave está en establecer un periodo de adaptación para toda la familia e incorporar los hábitos diarios de forma gradual. Para los más pequeños, el papel y ejemplo de los padres es fundamental.
- Retomar los horarios es vital. El primer paso es volver poco a poco a los horarios familiares. Se recomienda adelantar progresivamente la hora de acostarse y levantarse unos días antes de volver a la rutina, así como ir recuperando los horarios habituales de las distintas comidas del día. El ajuste horario es clave para la adaptación.
- Planificar la semana traerá de nuevo el orden. Para reducir el estrés en los primeros días, es importante recuperar la organización y programar las actividades y tareas.
- Preparar la vuelta con antelación ayudará a la adaptación. No dejéis los preparativos de la vuelta a la rutina para el último momento: organizad con tiempo todo lo necesario para retomar las obligaciones (mochilas y materiales para el colegio, cambio de ropa…) e involucraos todos para hacerlo de forma conjunta.
- Recuperar hábitos saludables para afrontar la vuelta con vitalidad. Una alimentación equilibrada, una buena hidratación y la actividad física son vitales para recuperar la energía y mejorar el descanso, motores clave para volver a sentir la vitalidad.
- Mantener una actitud positiva os enfocará en lo bueno de volver. Hablad sobre los aspectos positivos de la vuelta para facilitar la transición: reencontrarse con amigos, iniciar nuevos proyectos, la conciliación familiar…

La importancia de las rutinas en niños y adultos
Las rutinas son fundamentales durante todas las etapas de la vida: aportan estabilidad, organización y bienestar en el día a día. En los niños, favorecen la seguridad y el aprendizaje e impulsan su autonomía y una mejor regulación emocional, lo cual es clave para su desarrollo. En los adultos, ayudan a gestionar mejor el tiempo, favorecen la productividad y contribuyen a reducir el estrés. Recuperar las rutinas poco a poco después de las vacaciones de verano facilita una adaptación más tranquila a la vuelta a la normalidad.
La cuesta de septiembre
Pero, si para los niños la “vuelta al cole” supone un trastorno, para los padres también lo es. Para muchas familias con hijos en edad escolar, la cuesta de enero aparece también en el mes de septiembre. Después de las vacaciones ya nos hemos gastado mucho dinero y ahora nuestro bolsillo tendrá que afrontar los gastos del colegio.
La economía doméstica se dispara y, según las organizaciones de consumidores, el inicio del curso tiene un coste medio de 860 euros por niño, aunque existen diferencias en función del tipo de centro educativo, el nivel de enseñanza y, especialmente, el lugar de residencia. Por tanto, el desembolso total para las familias oscila entre 500 y 1.500 euros.
Para no gastar más de lo que realmente necesitamos, es aconsejable hacer una lista de las cosas realmente imprescindibles y procurar seguirla a rajatabla. En la medida de lo posible, debemos evitar ir con el niño a comprar, a menos que queramos que se pruebe la ropa. También debemos tener especial cuidado con la mochila, porque es muy importante que se adapte bien a su cuerpo para evitar posibles problemas de espalda.
Es recomendable diversificar y escalonar las compras, porque no se necesita todo el material para el primer día. Y, sobre todo, debemos procurar prescindir de las marcas y las modas, esto puede suponer un ahorro de hasta el 30%.

La importancia de una buena alimentación
Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), en España el 18,67% de los niños sufre sobrepeso y el 8,94% son obesos. Los factores que provocan este peso excesivo son muchos, pero los hábitos de cada niño influyen considerablemente: la falta de ejercicio y una dieta poco equilibrada son las principales causas.
El primer paso para que los niños adquieran unos hábitos saludables es observar el ejemplo de sus padres. Los pequeños suelen aprender muchas conductas por imitación, así que si queremos que aprendan a comer de todo y que realicen actividades beneficiosas para su salud, debemos predicar con el ejemplo.
Debemos tener en cuenta que, tanto niños como adultos, debemos realizar 5 comidas diarias para llevar una dieta equilibrada. Podemos aprovechar las vacaciones para enseñar a los niños a desayunar correctamente. Cuando ya hemos empezado el curso, entre las prisas y los madrugones, nos olvidamos de la primera comida del día, que debe proporcionarnos entre el 20 y el 30% de las calorías diarias necesarias.
El desayuno es fundamental y debe incluir lácteos (leche o yogur), cereales y una pieza de fruta prescindiendo, en la medida de lo posible, de cualquier producto de bollería. Además de contribuir a un mejor rendimiento físico y cerebral de nuestros hijos, evitaremos malos hábitos que pueden derivar en problemas de sobrepeso u obesidad.
A media mañana, lo más recomendable es tomar un bocadillo para ayudar a equilibrar la dieta.
En cuanto a la comida, deben primar los hidratos de carbono, como la patata, la pasta o el pan, algún alimento rico en proteínas, como carne, pescado o huevos, además de una ración de verdura o ensalada. Y en el postre, se aconseja tomar una pieza de fruta o algún producto lácteo.
Para merendar, un pequeño bocadillo, una pieza de fruta o un alimento lácteo son imprescindibles y no deberíamos olvidarlos.
Y para cenar, sólo es cuestión de complementar la dieta del día. Para ello, basta con tener en cuenta lo que nosotros y nuestros hijos hemos comido al mediodía para cenar algún alimento complementario.

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