Cómo elegir las mejores actividades extraescolares para tu hijo
Te enseñamos cómo elegir actividades extraescolares para tu hijo según sus gustos, edad y necesidades. Consejos prácticos para acertar.
Qué son las actividades extraescolares y para qué sirven
Las extraescolares son un elemento más en la rutina de los pequeños, pero no deben entenderse como otra actividad académica, sino como una forma de entretenimiento y evasión. Muchas de ellas pueden aportar conocimientos importantes para el desarrollo de los niños, como los idiomas o los juegos de equipo; pero, mal enfocadas, pueden convertirse en una fuente de estrés para nuestros hijos.
Cómo saber qué actividad encaja con tus hijos
Escúchalos. A veces, para saber qué extraescolar es mejor para nuestros hijos, basta con preguntarles qué es lo que les gusta o qué quieren aprender. Es normal que cambien a menudo de opinión o de gustos y aparezcan nuevas inquietudes o arrepentimientos. Cambiar de actividad varias veces no es mala señal, pero es bueno que tengan un periodo de prueba (de entre cuatro y seis semanas) para que puedan explorar e intentar adaptarse, sin presión, a nuevos ambientes y compañeros. Sabrás que has acertado cuando los notes ilusionados y no estresados, desganados o bajos de energía.

Tipos de actividades extraescolares según sus intereses
No todos los niños son iguales ni tienen por qué compartir intereses e inquietudes con el resto. Por eso, apuntarlos a una extraescolar solo porque «van los amigos» no siempre es sinónimo de acierto. Existen varios tipos de actividades dependiendo de lo que se busque:
- Deportivas: para fomentar el trabajo en equipo, la coordinación, la disciplina y para descargar energía (baloncesto, natación, ballet…).
- Artísticas y creativas: para fomentar la confianza, la memoria, la sensibilidad, la creatividad y las habilidades manuales (tocar un instrumento, teatro, dibujo, pintura…).
- Académicas: para reforzar los conocimientos y para mejorar el rendimiento y la confianza.
- Idiomas: para fomentar sus habilidades comunicativas, la curiosidad y la memoria (inglés, alemán, francés…).
- Tecnológicas y científicas: para fomentar la lógica, el pensamiento crítico y la creatividad (robótica, programación, informática, proyectos científicos…).

Actividades extraescolares según la edad
Hay que tener en cuenta que cada etapa tiene sus capacidades y sus limitaciones. Exigirle a un niño de tres años que sea el mejor jugador de fútbol en lugar de priorizar el juego, el movimiento, la diversión y el correcto desarrollo de sus habilidades no suele ser positivo. Son las extraescolares, las que tienen que adaptarse al niño, y no al revés.
- De 3 a 5 años: LA EXPLORACIÓN.
Las actividades deben ser cortas y estar enfocadas en mejorar sus habilidades sociales y el movimiento, así como en desarrollar habilidades comunicativas y de expresión (psicomotricidad, natación, manualidades…).
- De 6 a 9 años: LA INICIACIÓN.
Es el momento de poner en práctica las reglas sociales y de entender la importancia del trabajo en equipo. Deportes como el fútbol o el baloncesto o actividades como el teatro son perfectos para aprender a relacionarse con otros, perder la timidez y mejorar la expresión y la empatía.
- De 10 a 12 años: LA ESPECIALIZACIÓN.
Las extraescolares pueden volverse más prácticas y enfocarse desde las pasiones y los intereses personales. También pueden utilizarse para reforzar las habilidades que los niños han ido desarrollando a lo largo de su infancia (idiomas, deportes de equipo, actividades tecnológicas…).
- A partir de los 12 años: LA INDEPENDENCIA.
Durante la adolescencia, se recomiendan aquellas extraescolares que puedan fomentar la autonomía de chicos y chicas, además de enfocarse en mejorar su rendimiento académico y su futuro (talleres creativos, robótica, competiciones deportivas, idiomas...).

Errores comunes al elegir actividades extraescolares
Llenar todo su horario con extraescolares: esto puede provocar que los niños se saturen al no tener tiempo libre y que sus niveles de estrés aumenten al sentir que son una obligación académica más y no una forma de entretenimiento o evasión, sobre todo cuando son más pequeños. El tiempo para jugar y descansar también es muy importante para el correcto desarrollo de nuestros hijos.
Pensar solo en su currículum: cuando son pequeños, no debemos pensar tanto en su futuro laboral, sino en que se diviertan y jueguen con otros niños de su edad.
Seguir los gustos de los padres: caer en el cliché de apuntarlos a algún deporte solo porque les gusta a los padres o por nostalgia y expectativas, en ocasiones puede tener un efecto muy negativo en los niños.
Escoger pensando en la conciliación laboral: apuntarlos a cualquier actividad solo porque es «lo mejor para el horario» no es un buen criterio de selección cuando estas extraescolares no son educativas ni les aportan diversión o placer.
No encontrar el equilibrio: las extraescolares deben combinar la diversión con el aprendizaje y la socialización. Si falta alguna de estas, la actividad pasa de ser una forma de evasión a una tarea académica más que añadir al calendario.

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