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Página 8 | Mundo Vinícola: todo sobre vinos

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    Turismo Enológico

    por Eva Pizarro /sumiller en restaurante Fierro y formadora en Tandem Gastronómico España es un destino turístico y el vino constituye uno de sus grandes atractivos, cada vez más y mejor atendido. Está de moda. Proliferan las catas y los eventos promocionales. Y son muchas las bodegas que, más allá de elaborar y comercializar sus caldos, han sabido explotar el paisaje, la cultura y los placeres del vino. PAISAJE, CULTURA Y PLACER Uno puede sentirse viticultor por un día: pisar la tierra, vendimiar la uva, elaborar su propio vino… Y hasta someterse a relajantes tratamientos de salud y belleza. La vinoterapia no es ningún invento moderno; los romanos ya la conocían y están probadas las bondades de los masajes de pepitas de uva, las friegas con fango de vino y los baños burbujeantes de merlot. Algunas bodegas, proyectadas por arquitectos de renombre, merecen una visita sólo por ello. Es el caso de Ysios, perteneciente al grupo Campoviejo, y Marqués de Riscal, por ejemplo, cuyos edificios llevan las firmas de Santiago Calatrava y Frank O. Gehry, respectivamente. Otras se agrupan formando conjuntos patrimoniales singulares, como ocurre en Laguardia y Jerez. RUMBO AL ENCUENTRO DEL VINO El enoturismo, además, está lógicamente muy ligado a la gastronomía de cada lugar. La cocina y el vino son indisociables y, por lo tanto, este tipo de viajes donde se combinan lo uno y lo otro recibe una atención creciente por parte de restaurantes, asociaciones de hostelería y marcas turísticas. En los últimos años, las jornadas temáticas en torno al vino, la cocina y los productos locales y de temporada han crecido en cantidad y calidad, contribuyendo a desestacionalizar y diversificar la oferta turística en España.

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    La Vendimia

    por Jorge Pérez / viticultor en Bodega LombreDespués de un año de trabajo y espera, llega el momento de recoger los frutos. Allá donde se cultiva la vid, la vendimia es época de trabajo duro y de fiesta animada, momento de celebrar la nueva cosecha que permitirá la elaboración, como cada año, de ese producto ancestral y preciado que es el vino.INVIERNO La cepa hiberna y se lleva a cabo la poda para eliminar los brazos de la vid. PRIMAVERA La planta despierta y la savia vuelve a correr. Es la época de la floración. VERANO La flor da paso al racimo y tiene lugar el envero: la uva va madurando y adquiriendo color. OTOÑO Se analiza la madurez de la uva y, en el momento óptimo, se vendimia.Durante el año, la vid se enfrenta a las inclemencias del tiempo. Una granizada, una tormenta o la sequía pueden arruinar la cosecha. Y lo mismo una plaga o una enfermedad. Y hay otras amenazas, como la del jabalí, que puede provocar una merma notable en la cantidad de uva vendimiada y, en consecuencia, también en el vino elaborado. La tensión se palpa en los días que preceden a la vendimia. Los viticultores, nerviosos, permanentemente atentos a las previsiones meteorológicas, no se alejan del viñedo ni siquiera en domingo. Y las cuadrillas se mantienen alerta, listas para correr al campo a la menor señal de peligro.TIEMPO DE COSECHAEn otra época, y según el lugar, la vendimia era tiempo de marchar a Francia, bregar duro y reunir unos cuartos que ayudaran a pasar el año. Los tiempos cambian, pero hay costumbres que perduran. En las bodegas más pequeñas y tradicionales, siguen siendo la familia propietaria del viñedo y los amigos quienes realizan el trabajo, muchas veces a mano. Son días intensos de esfuerzo, pero también de convivencia, de comidas fraternales en la propia viña, de guisos entrañables y reponedores.Al contrario, en los grandes pagos y fincas, la necesidad de cosechar la uva en el momento de madurez adecuado obliga a darse prisa, a utilizar maquinaria y hasta a trabajar de noche. Esta vendimia nocturna se ofrece incluso como experiencia turística. Las bodegas, sin embargo, siempre hospitalarias, se cierran entonces a cal y canto. La fermentación y el trasiego del mosto son procesos delicados que requieren concentración y soledad. Los enólogos saben que un error puede dar al traste con el vino. Hoy, como ayer, la vendimia es tiempo de trabajo, de agradecimiento y de celebración. Los niños beben el mosto; los mayores, el vino. Todos trajinan, conviven y festejan. En el campo concluye la cosecha y en la bodega el vino inicia su crianza.

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    Maravillosas Burbujas

    por Marta Burgos / sumiller y directora técnica DOP Cebreros ¡Cómo nos gusta descorchar una botella de cava! La tradición dice que cuanto más ruido haga, mejor. Pero, cuidado, hay que evitar que escapen esas burbujas que tardan en aparecer meses o incluso años. Sí, se producen de forma natural, gracias a que estos vinos se someten a una doble fermentación: la primera, en cuba, como todos los vinos, y la segunda, en la propia botella. Este método de elaboración se llama «tradicional» y es exactamente el mismo que se utiliza para hacer el champán, el «méthode champenoise». CON DENOMINACIÓN DE ORIGEN Para que un vino espumoso se adscriba a la Denominación de Origen Cava, debe estar elaborado según el método tradicional. Particularmente, los cavas proceden de la comarca tarraconense de El Penedés, aunque su área de producción se extiende a otros lugares de Cataluña y a zonas como Valencia, La Rioja, Álava, Zaragoza, Navarra y Badajoz. Mayoritariamente, resultan de una mezcla de tres variedades de uvas blancas: la macabeo, la xarel•lo y la parellada. Cada una aporta lo mejor de sí misma. La macabeo, acidez y aromas; la xarel•lo, cuerpo, y la parellada, aroma y suavidad. Por su parte, los cavas rosados se elaboran a partir de vinos de las variedades pinot noir, monastrell, garnacha tinta y trepat. BURBUJAS QUE MARIDAN Aunque se asocia a la Navidad y a la fiesta, el cava es perfecto para compartir y disfrutar cualquier momento, tan versátil que puede acompañar la comida desde el aperitivo hasta el postre. Siempre bien frío y servido en copa de vino. No es necesario que lo hagamos en una copa de tipo flauta. Al contrario, servirlo en una copa más abierta hará que captemos mejor los aromas y el cosquilleo de la burbuja en la boca, que será más fina cuanto más larga haya sido la crianza. Los sumilleres decimos que la burbuja está más integrada. De mayor a menor tiempo de crianza, los cavas se clasifican así: paraje calificado, gran reserva, reserva y cava. Según la cantidad de gramos de azúcar por litro, pueden ser brut nature —sin azúcares añadidos—, brut, secos, semisecos y dulces. Os recomiendo beber los cavas más secos —brut y brut nature— y jóvenes con los aperitivos. Son buenos ejemplos el Cava Anna de Codorniu Brut y el Dominio de la Vega Authentic Brut Nature. Disfrutad de un jamón ibérico con un cava brut, por ejemplo, y veréis. Los reservas pueden acompañar perfectamente una comida completa. Y los semisecos y dulces, como el Carta Nevada de Freixenet, los postres. CATEGORÍAS DEL CAVA CAVA/Crianza mínima de 9 meses. CAVA RESERVA/Crianza mínima de 15 meses. CAVA GRAN RESERVA/Crianza mínima de 30 meses.

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    Vinos para el Otoño e Invierno

    En esta época del año vinos apropiados, confortables, de trago largo... Los tintos cobran especial protagonismo, pero también hay ocasión para los blancos. Los vinos de zonas nuevas y variedades diferentes conviven con los clásicos de siempre. Nosotros te damos las opciones. La elección es tuya. Vino joven clásico de Ribera del Duero, perfecto para maridar todo tipo de carnes, pescados y asados. Se trata de un vino apto para cualquier paladar, presentando un aroma intenso y bien estructurado en la fase gustativa. La propia etiqueta ya desvela el carácter alegre y festivo de este vino, muy apropiado para acompañar velada agradables entre amigos. Viña Pomal nos presenta este tinto proveniente de 17 hectáreas de viñedo ecológico certificado, situado en Haro. En su producción se antepone el máximo respeto por el medio ambiente, por ello en su cultivo se usan productos naturales. Este Rioja se ha elaborado con el fin de ensalzar la elegancia de la uva tempranillo. Para su crianza se han seleccionado cuidadosamente maderas de roble francés de varios bosques, con el fin de lograr una relación armónica con la personalidad del vino. Azpilicueta Selección de Barricas tiene una crianza de 18 meses en barrica y 6 meses mínimo en botella. La Ribeira Sacra es una de las zonas emergentes de España, donde los empinados desfiladeros del río Sil hacen que la vendimia sea cosa de superhéroes. Resultan vinos frescos, rústicos… La mencía emana notas de fruta fresca y gran mineralidad debido a los suelos de pizarra que acogen las vides. Pide fiambres de calidad, embutidos y jamones. Elaborado en Épernay, ciudad situada en la región francesa de Champaña-Ardenas, cuna del champán. Mercier Brut presenta un color amarillo pálido y su paso en boca es sinónimo de frutas de hueso y de frescura. Es ideal para acompañar con los entrantes más elegantes a base de salmón, marisco o foie gras.

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    Los vinos que vienen: sabores cálidos para combatir el frío

    por Maximiliano Bao / sumiller y docente del CdT de ValenciaEs tiempo de mantita y chimenea, de sabrosas menestras y gazpachos manchegos, de dejar que la copa de brandy se airee en la palma de la mano. Llega el momento de aparcar el gintonic y deleitarse con un buen vino tinto. Cuando vuelve el frío, todo se organiza de nuevo y recobra su sentido. Con este tiempo, se aparcan los blancos ligeros que se beben bien fríos —en torno a 9 grados— y a tragos largos. En su lugar, optamos por otros blancos más untuosos, fermentados en barrica; no sólo porque se consumen a temperaturas más altas —12 grados—, sino también porque en ellos se produce la fermentación maloláctica: el ácido málico, muy refrescante, se troca en láctico, más amable y cálido al paladar. La sigla FB —fermentado en barrica— distingue estos vinos, casi siempre elaborados a partir de las variedades chardonnay, presente en toda España y especialmente en Navarra y Cataluña, y verdejo, propia de la Ribera del Duero.Haz la prueba: Busca en nuestra sección de bodega un vino blanco joven y otro que haya estado en barrica, ponlos a refrescar, ábrelos y tómalos a la vez. Disfrutarás apreciando sus diferencias. Los vinos espumosos también se relegan, puesto que platos de este tiempo, como las cremas y sopas calientes, no casan bien con el frío carbónico de cavas y champanes. Si bien es cierto que se puede optar por los de largas crianzas y degustarlos en copas un poquito más anchas. Son una delicia, por ejemplo, acompañando unas chuletitas de cordero lechal a la brasa.el protagonismo de los tintosPero el actor principal de los meses fríos es el tinto; sobre todo, el que ha descansado largamente en barrica o el que procede de zonas mediterráneas, donde la uva, más expuesta al sol, resulta más dulce y proporciona al vino un punto más de alcohol. En La Bodega de Consum, te aconsejamos que pruebes por ejemplo un Yllera de 12 meses en barrica o un crianza de López de Haro.Ambos combinan a la perfección con la cocina calórica. Los tiernos aromas de canela, pimienta, vainilla y frutos secos se hilvanan con guisos y marmitakos, y con esas ollas de legumbres que cuecen durante horas con su tocino, su chorizo y sus costillas.amontillados y olorososLos pescados azules escabechados reclaman amontillados y olorosos. Estas joyas del occidente andaluz, frutos de la paciencia —algunos aguardan 40 años a ver la luz—, van pasando de una barrica a otra durante la crianza, compartiendo y sumando años. Y, en ocasiones, reciben el milagroso don del velo flor, una capa de levaduras que protege y cría el vino de una manera muy particular, propia de finos, manzanillas y amontillados. Hay que aprovecharse ahora que los precios de estos tesoros son aún muy asequibles, y seguir estos pasos: Un sorbito para no pensar, otro para acostumbrar el paladar, y un tercero para enamorarse. Una tabla de quesos no debe faltar en la mesa. Su momento llega justo antes del postre, lo cual nos anima a elegir un vino dulce que los respete y que, de paso, invite al regocijo. Los Pedro Ximénez y las moscateles asoleadas domeñan los quesos más enérgicos, como el cabrales o el roquefort, y provocan ricas sensaciones en una combinación gloriosa. Cada vino tiene sus virtudes, cada zona su estilo y cada consumidor sus propios gustos. Prueba y disfruta hasta encontrar el vino que te acompañe y alegre en cada situación; en familia, en pareja, con amigos, con compañeros de trabajo… Los próximos meses están llenos de encuentros, fiestas y motivos de celebración. UN CONSEJO:Elige un Málaga Virgen y acércate a nuestra sección de quesos; y, allí, te recomendarán una variada selección. ¡Y a disfrutar!

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    ¿La cucharita en el cava ayuda a conservarlo?

    por Eva Pizarro/ sumiller en restaurante Fierro y formadora en Tandem Gastronómico Muchos hemos vivido esa típica escena navideña en que la botella de cava queda a medias y alguien dice: «Para que no se escapen las burbujas, hay que poner una cucharilla de café en la boca de la botella». ¡Error! No es cierto que la cucharilla nos vaya a ayudar a conservar el carbónico que desprenden estos vinos. Lo mejor que podemos hacer es comprar un buen tapón específico para espumosos que mantendrá el cava unas 24 o 36 horas.

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    ¿Se decantan todos los vinos?

    EVA PIZARRO / sumiller en restaurante Fierro y formadora en Tandem Gastronómico Los decantadores son esas vasijas de forma extraña que normalmente acaban en la estantería del salón llenas de polvo porque no sabemos cuándo usarlas. Pues bien, aquí tenéis algunas claves para desempolvarlos y darles el uso que merecen: Una oxigenación entre una y tres horas no daña el vino. Bien al contrario, provoca que se abra y que exprese toda su capacidad aromática. Una opción alternativa al decantador, aunque no vale para eliminar los posos, es realizar la oxigenación en la propia copa. ¡toma nota! · Para decantar el vino, la botella debe colocarse en posición vertical un día antes de su consumo. Esto hace que los posos se acumulen en la parte baja. · Decantadores hay de muchos tipos, según el vino. Si no quieres hacer colección de ellos, te recomendamos uno versátil y práctico. · Y no olvidéis que el vino, como ya hemos dicho en «La bodega en casa», sabe mejor en una buena copa.

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    ¿Cuánto aguanta un vino una vez abierto?

    EVA PIZARRO / sumiller en restaurante Fierro y formadora en Tandem Gastronómico El tiempo que un vino aguanta en buenas condiciones una vez abierto depende de factores como la temperatura y la oxidación. El vino con crianza en madera se mantiene durante más tiempo y en mejores condiciones que el vino joven. Y el tinto, una vez descorchado, resiste mejor el paso de las horas que el rosado y el blanco. El frío es un conservante, así que las botellas abiertas deben guardarse en el frigorífico. Si es tinto, para que se atempere, lo sacaremos de la nevera un rato antes de consumirlo. El oxígeno, una vez abierta la botella, entra en contacto con el vino y acelera su envejecimiento. Así pues, si no terminamos una botella, la taparemos para que se conserve mejor. Lasbombaspara extraer el aire o los tapones de vacío son muy útiles y eficaces.

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    Para empezar, !abre los ojos¡

    por Marta Burgos/ sumiller y directora técnica DOP Cebreros El objetivo de esta sección es que lleguemos a ser unos «disfrutones» del vino y podamos aprovechar cualquier momento en casa para disfrutar de un buen vino y una buena compañía, así que vamos a ello sin más preámbulos. Lo primero es relajarse y encontrar a alguien con quien compartir el momento en buena compañía. Veréis que sólo eso ya merece la pena, pero si además conseguimos ir apreciando los matices y reconociendo las virtudes del vino, la experiencia será más completa. Para entender lo que un vino expresa, hemos de seguir las tres fases de la cata: ver, oler y probar. En este artículo, nos centraremos en la primera, la fase visual. Para empezar, mirar un vino nos permite hacer una clasificación inicial básica. La vista nos dirá si es blanco, rosado, tinto o espumoso. Y nos dará una pista sobre la uva de la que procede. Una vez servido, sobre el fondo blanco de un mantel o un folio, debemos inclinar la copa ligeramente y mirarla de arriba abajo. Así distinguiremos dos partes: el ribete, que es el borde más claro, y el núcleo, en donde hay más cantidad de vino. El ribete nos da una idea de la crianza del vino; nos dice si es joven o si ha pasado meses o años en barrica. En los vinos tintos, los colores púrpura indicarán que se trata de vinos jóvenes, y a medida que los ribetes sean más oscuros señalarán una mayor crianza. En los vinos blancos sin crianza veremos reflejos verdosos y cuando estos tengan crianza ese ribete se tornará más dorado. Después, sin cambiar la posición de la copa, podremos apreciar la intensidad del color. Cuando comparamos diferentes vinos —en los tintos es más evidente—, observamos que unos son más transparentes que otros. Y, pese a lo que pudiera parecer, una mayor intensidad de color no implica mejor calidad. De hecho, hay uvas que tienen pieles más finas y, por tanto, proporcionan menos color al mosto. dime de qué color eres.... · Verde pálido, amarillo pajizo: Jóvenes, sin crianza en madera. Suelen ser vinos secos. · Amarillo dorado: Con crianza en madera. La intensidad del color aumenta con la vejez del vino. Es habitual en vinos dulces. · Amarillo ocre: Vinos muy viejos. También puede indicar oxidación y declive. ... · Púrpura, violáceo: Vinos sin crianza, jóvenes. · Rubí: Revela crianzas cortas en madera. · Rojo: Vinos que suelen estar en su momento óptimo, equilibrados. · Caoba, teja:Para vinos muy viejos, con largas crianzas. Un color teja muy marcado refleja cierto declive.

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    Complementos indispensables para el vino

    por Marcelino Calvo / sumiller en restaurante El Ermitaño El hogar es el escenario perfecto para disfrutar de un buen vino. Una reunión familiar, una visita de amigos, una cena en pareja, una película o un buen libro son la mejor excusa para abrir una botella. Solos o en buena compañía. Pero, para ello, necesitaréis algunos elementos indispensables. El sacacorchos, las copas, el decantador y el antigoteo no deberían faltar en casa. Tenerlos a mano y hacer un buen uso de ellos os ayudará a que la experiencia sea mucho mejor. LAS COPAS Tenemos copas en casa, cierto. Pero, ¿sabemos cuál es la más adecuada para cada vino? Las opciones son muchas. Hay copas de todos los tamaños, para blancos y tintos, y hasta diseños específicos para cada variedad de uva. Pero en casa hay que ser práctico, y disponer de una copa de vino versátil que admita todo tipo de vinos: blancos, tintos, jóvenes, con crianza… Los espumosos jóvenes, mejor en las copas altas tipo flauta o tulipa, que permiten que las burbujas asciendan. Aunque os aseguro que no es mala idea beber espumosos, sobre todo sin tienen crianza, en copas de vino, con las que apreciaremos mejor sus aromas. UN CONSEJO: Una vez secas, colocaremos las copas en su mueble y… ¡hasta la próxima botella! Mejor, disponerlas boca arriba, para evitar que adquieran los olores de la madera. Y un buen consejo para que no cojan polvo es volver a usarlas cuanto antes. ... EL DECANTADOR Lejos de ser un mero elemento decorativo, el decantador es un aliado en casa, imprescindible para ciertos vinos. Además de decantar los posos, permite que el vino respire y libere todos sus aromas. Debe ser versátil y funcional, como el decantador de cristal de Bohemia, un modelo ergonómico, estético y, lo mejor de todo, fácil de limpiar. Podéis descubrir cuándo usarlo en nuestra sección de «Falsos mitos». ... EL ANTIGOTEO Cuántas veces, al servirnos el vino, manchamos el mantel con la dichosa gota. Para evitar esta situación, una buena opción es utilizar los infalibles antigoteos, prácticos, reutilizables y eficaces. Y se acabaron los giros de muñeca imposibles. ... EL SACACORCHOS En todas las casas hay al menos un sacacorchos o descorchador. De alas, de dos tiempos, de rosca… Hay modelos para todos los gustos. Y, para esos casos en que una botella es vieja y el corcho se deshace, el descorchador de láminas es lo más práctico.

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    Vinos para el Verano

    A continuación podrás ver una selección de los vinos incorporados a partir del mes de junio en la bodega de Consum.tintos¿Hay vinos tintos para el verano?Pues sí, los hay y muchos y de zonas que se están reinventando y sacando lo mejor de ellas, como es Calatayud.Una de sus bodegas más tradicionales nos propone este tinto hecho con garnacha 100%, sin paso por barrica, ofreciéndonos un vino tremendamente fresco, afrutado y amable, capaz de aliarse con cualquier plato veraniego sin saturarnos.blancosUn vino elegante, fresco y sutil.De Calatayud, zona tradicionalmente productora de tintos que también se viste de blancos.Es un coupage de dos variedades, la garnacha blanca, uva tradicional de Aragón pero poco extendida, y la viura.Como resultado este vino floral, fragante y delicado con mucha complejidad en boca. Atrévete a probar vinos de zonas diferentes.rosadoMarqués de RiscalEs un claro ejemplo de que Rioja ha sido siempre cuna de grandes rosados, elaborados con las variedades de Rioja como la tempranillo, la garnacha o la graciano y que son capaces de trasportarnos a la tierra que los vio nacer.Bodegas TamarónProcedente de uvas seleccionadas de la variedad tempranillo de la zona de Burgos, elegante, fresco, con muchas notas de frutos rojos que lo hacen ideal para acompañar pastas, sopas o verduras.azulDe color azulY cómo no hablar del “Pamela Azul”, una bebida aromatizada a base de vino, de color azul, hecho con la variedad verdejo.No le podemos llamar propiamente vino, pero sí que es una bebida que nos sirve como un primer acercamiento hacia el mundo del vino, sobre todo pensando en la gente joven que muchas veces se encuentra tan alejada de los vinos tradicionales; un buen ejemplo de cómo el mundo del vino se reinventa y trata de llegar a ese público que se está iniciando.Estas son solo algunas novedades que, como siempre, os invitamos a probar para descubrir nuevas sensaciones y brindar por un verano lleno de vinos.

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    Los vinos que vienen: Blancos que saben a verano

    por Maximiliano Bao/ sumiller y docente del CdT de Valencia Blancos los hay para todas las ocasiones, si bien es cierto que cuando más suele apetecer es ahora, con estos calores que nos hacen sacar el abanico, encender el aire, irnos de barbacoa o a la playa y meter en la nevera un buen vino que nos refresque; pero hay que acertar. Y, claro, en España tenemos infinidad de vinos blancos: jóvenes, con crianza en barrica, fermentados en tinajas de barro, con carbónico, dulces, secos… los hay, incluso, hasta hechos con uvas tintas. Hay tanta variedad que es muy fácil perderse en este mundo y más aún atinar la elección con el momento, pero en Consum te vamos a echar una mano con la siguiente selección. UN CONSEJO: Si lo que quieres es disfrutar, coge el vino que más te guste. Pero si quieres sorprenderte o sorprender a tus invitados, prueba algo nuevo, teniendo en cuenta estas indicaciones sobre su procedencia a la hora de elegir. Hay zonas y denominaciones de origen que se han ido especializando a lo largo de los años en vinos blancos y, dependiendo de las diferentes variedades que reinan en cada una de ellas, sus cualidades son bien diferenciadas. Es curioso que en ocasiones se llega a confundir la zona con la variedad que la identifica y viceversa: de los ejemplos más claros está el pedir “un albariño” refiriéndose a un pontevedrés de esa variedad; y solicitar “un rueda”esperando recibir un verdejo de esta denominación. Un par de apuntes: la variedad de uva albariño se planta en diversas zonas de España y en la D.O. Rueda podemos encontrar blancos elaborados a partir de la sauvignon blanc o la viura. Pero vayamos por partes. Habitualmente los vinos del norte conservan más su acidez, resultan más frescos y suelen tener un poquito menos de alcohol. Esto es porque, cuanto más frío y menos sol, a las uvas les cuesta más madurar. Son ideales paracomidas ligeras, mariscos cocidos y aperitivos en general.Mención aparte merecen las tierras gallegas; sus vinos son deliciosos, sus variedades nos representan fuera de nuestras fronteras y su historia y grandeza parece que no haya hecho nada más que empezar. LasRías Baixas con sus cinco subzonas y con la albariño como bandera, es una gozada: deleitarse con sus vinos y un buen marisco cocido es todo un manjar. Y Ribeiroya se ha ido despojando de la fama de vinos turbios para centrarse en elaboraciones de gran calidad.

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    Mi primera bodega ¿por dónde empiezo?

    DAVID BUCH / sumiller Ya que no todos podemos disponer de un sótano subterráneo (que sería el lugar ideal), elige una habitación tranquila y fresca (15º es la temperatura ideal para conservar una botella de vino). Un lugar lo más próximo al suelo, lo más oscuro posible y que esté suficientemente ventilado. Procura no guardarlo en la cocina: es una zona de mucho paso, con demasiado calor y olores. Si aún así, no encontramos en casa el lugar ideal, no pasa nada: el armario climático o vinoteca será nuestro mejor aliado. ... Si lo vais a consumir en breve, puedes guardar las botellas de pie; pero, en caso contrario, deben estar tumbadas, para que el vino esté en contacto constante con el corcho. Si se trata de vinos espumosos, siempre de pie. ... No caigamos en la rutina de tener una bodega “monotemática”, sorprendamos a nuestros invitados en cada ocasión con un vino distinto y aventurémonos a descubrir nuevas sensaciones. Con el gran abanico de posibilidades que nos ofrece la bodega de Consum, no será difícil encontrarlos, sino decidirnos. Para empezar a conocer y disfrutar de los vinos, podríamos disponer de los siguientes: UN BLANCO AFRUTADO elaborado con gewürztraminer, verdejo, albariño, muscat, etc., para aquellos que pidan un vino afrutado, fácil, fresco y goloso. UN BLANCO MÁS SECO, a base de chardonnay, godello o macabeo, o incluso un blanco con barrica para quienes prefieran un vino blanco más “serio”. UN ROSADO de garnacha o de cabernet, será un buen compañero para las comidas frescas y suaves. UN TINTO DE TORO, si buscamos un vino con cuerpo, potente y sabroso. UN RIBERA DEL DUERO si preferimos un tinto elegante y aterciopelado. UVA MENCÍA DEL BIERZO, para sorprender con un vino moderno con aromas a violetas y frutos negros, que nos da la variedad mencía, característica de estas tierras. UVA GARNACHA DE CAMPO DE BORJA, si apuestas por un vino potente pero afrutado. Y siempre hay que tener algún vino autóctono. En la bodega de tu tienda Consum encontrarás una gran variedad de vinos del terreno. ... El vino es un alimento vivo y, como tal, tiene una vida o fecha de consumo. Como directrices generales, podemos guiarnos por lo siguiente: Los blancos jóvenes debemos consumirlos el mismo año o, como mucho, un año después. Los tintos jóvenes, tienen una vida de unos 2 años. Los de roble, entre 3 y 4 años. Un crianza, entre 6 y 7 años. Un reserva dura entre 10 y 12 años. Y un gran reserva, 14 o más.

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    Los rosados están de moda

    por Maximiliano Bao / sumiller y docente del CdT de Valencia Tras unos años en los que ha estado medio olvidado, a veces visto como un vino que ni es blanco ni tinto, de carácter desenfadado y carente de calidad, el rosado ha vuelto.  En la península, son muy conocidos los rosados de Navarra. Tradicionalmente la variedad utilizada ha sido la garnacha, aunque también podemos encontrar la tempranillo, la merlot y la cabernet sauvignon. En esta D.O. los rosados sólo pueden elaborarse por el método de “sangrado”, que consiste en utilizar variedades tintas y macerar unas horas el mosto con sus hollejos (pieles de la uva) hasta obtener un color similar al del zumo de las fresas. La inmensa mayoría son jóvenes, con aromas frutales, sabrosos y refrescantes.  Otra zona por excelencia es la vallisoletana Cigales,  donde la tempranillo acapara la mayor atención. Estos vinos, conocidos como claretes, asemejan por su apariencia más a los tintos, pues son de color más intenso. También suelen ser más sabrosos y estructurados y tradicionalmente han sido un coupage (mezcla) de tempranillo y un toque de la blanca albillo. Una paletilla de cordero lechal al horno, con su jugo y piel crujiente suele ser un maridaje perfecto para estos rosados. La variedad bobal es el icono de zonas como Utiel-Requena, cuya capacidad colorante es extrema. Así pues, los rosados de estas soleadas tierras también tienden a poseer un intenso color, salvo las novedosas excepciones que han florecido en la provincia de Valencia en los últimos tres años de la mano de algunos de los mejores enólogos. El embutido de estas zonas posee fama y una calidad espectacular, y no es de extrañar que esta gastronomía conjugue a la perfección con sus vinos.La cuenca mediterránea –desde la frontera pirenaica catalana hasta Murcia inclusive– goza de las bondades de la monastrell, que habitualmente otorga a los vinos mucho color, un aroma afrutado y un sabor amplio, estructurado y una ligera sensación de dulce astringencia.  Si bien es cierto que en todas y cada una de las zonas vitivinícolas españolas se realizan rosados de alta calidad, éstas han sido las más representativas históricamente.  En la actualidad, estamos viviendo una revolución con respecto a este tipo de vinos, y sobre todo en la Rioja donde se están gestando grandes joyas enológicas.Del mismo color podemos encontrar increíbles vinos espumosos –comúnmente ligados a la D.O. Cava– y de aguja, e incluso golosos dulces que hacen saltar lágrimas de felicidad.  Hay mucho vino detrás de una copa de rosado: todo un universo ligado a una gama de colores que pasan por la frambuesa, cereza, piel de cebolla o salmón; un sinfín de variedades de estilos que maridan sin complicaciones con platos frescos como ensaladas y salmorejos, con dulces postres de merengues y con deliciosos tartares de pescado como si hubieran sido creados a tal fin.

  • Mundo vinícola

    Aprende a disfrutar

    En esta sección aprenderemos a disfrutar de los vinos, a ser unos “disfrutones”. Porque para disfrutar más de las cosas necesitamos conocerlas, profundizar en ellas y apreciar muchos matices que, a primera vista, nos pasarían desapercibidos. MARTA BURGOS / sumiller La acción de catar consiste en analizar lo que percibimos cuando bebemos o comemos y sacar unas conclusiones al respecto. Esto se consigue a través de los sentidos, principalmente de la vista, el olfato y el gusto. Pero también puede influir el oído o el tacto (la textura de los vinos). Cuando nos servimos una copa de vino, lo primero que hacemos es mirarlo, miramos cómo cae, si tiene algún “poso”, si brilla, si es claro u oscuro. Sin querer estamos haciendo la primera fase de la cata: la vista.Con esta fase podemos suponer si un vino es joven, si tiene algún tipo de crianza, vemos si tiene burbujas. No suele ser una fase determinante, es importante complementarla con las siguientes. ... El siguiente paso sería oler el vino, la fase del olfato. Quizás es una de las partes que más llaman la atención. Con cuidado nos acercamos la copa a la nariz y sentiremos diferentes tipos de aromas. Los primeros aromas que se desprenden son los que vienen directamente de la uva (aromas primarios), suelen recordarnos a frutas, hierbas o flores. Si giramos la copa aparecerán los aromas secundarios que son fruto de la fermentación alcohólica, puede que nos recuerden a las levaduras de pan, cremas de pastelería, brioches… Por último, aparecerán los aromas terciarios, son los que adquieren los vinos durante su crianza, ya sea en barricas de roble o en la botella. Son aromas más complejos que nos recuerdan a diferentes especias, pieles, cueros, mieles, ahumados, etc. ... Por último, nos beberíamos el vino y haríamos la fase de la boca, personalmente con la que más disfruto. Lo más importante que tenemos que aprender es a diferenciar los sabores principales: ácido, salado, dulce, amargo, y del equilibrio de estos dependerá en gran medida que nos guste o no. Observamos si el vino nos seca la boca, o sea si tiene tanino, si ese tanino es agradable o muy astringente, si aparece mucho el alcohol, si dura mucho el sabor del vino en la boca… DESPUÉS DE HABER MIRADO, OLIDO Y BEBIDO UN VINO DEBEMOS PREGUNTARNOS: ¿ME GUSTA? ¿POR QUÉ SÍ? ¿POR QUÉ NO? Y ASÍ SABREMOS SI NOS APETECE VOLVER A COMPRARLO O SEGUIR BUSCANDO Y DISFRUTANDO. TRANQUILO, SI HAY CONCEPTOS QUE NO HAS ENTENDIDO, OS SEGUIREMOS DANDO CLAVES PARA SUMERGIRNOS EN ESTE MARAVILLOSO MUNDO A TRAVÉS DE ESTA WEB. RECUERDA QUE LO MÁS IMPORTANTE ES DISFRUTAR BEBIENDO Y COMPARTIENDO.

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    Vinos Eco: Un camino a seguir

    por Toni Sarrión/ viticultor y enólogo Cuando vamos a elegir un vino nuestra primera elección suele ser entre tinto, blanco o rosado. Después solemos buscar la zona de producción: Rioja, Ribera, Valencia, etc. Ya en este momento, solemos declinarnos o bien por la variedad de uva o por la marca de una bodega en concreto, teniendo siempre en cuenta el precio en nuestra elección. Bien, creo que, a partir de ahora, deberíamos incorporar otra variable muy importarte: que nuestro vino sea ecológico. Para definir un vino ecológico, tenemos que partir de la base, el viñedo. Se considerará un viñedo ecológico aquel que no ha sido tratado con ningún tipo de pesticidas o producto químico y cuyas etapas de crecimiento y producción se hayan realizado respetando los ciclos propios de la naturaleza, sin manipulaciones genéticas. Se trata de vinos que proporcionan beneficios para el medio ambiente y la comunidad agrícola. Por lo tanto, un vino ecológico es aquel que procede de un viñedo ecológico y que, además, está elaborado bajo la supervisión del reglamento del Comité de Agricultura Ecológica. En los viñedos con manejo ecológico, las enfermedades de la vid se combaten de forma preventiva. Siempre se busca regular el vigor de la planta, para que haya un equilibrio entre el número de hojas y los racimos, limitando la producción, deshojando y quitando racimos manualmente, para que estos estén bien expuestos, no amontonados, y bien ventilados. Las plagas de insectos se combaten de forma natural, la mayoría de veces con la misma fauna útil del entorno o con el uso de feromonas. Las malas hierbas se combaten con labranzas de forma tradicional, sin hacer uso de pesticidas o herbicidas. En los tratamientos solo se utilizan productos naturales y autorizados por el Comité de Agricultura Ecológica. Hace más de una década, decidí seguir esta filosofía en mis viñedos por dos razones. La primera, y principal, fue la obligación que sentí de cuidar el hábitat que nos rodea. Somos un país con una gran historia agrícola, en el que era importante iniciar un camino fuerte y decidido de respeto máximo hacia nuestro entorno y tradiciones. La otra razón, que es igual de importante, fue y es ofrecerle a nuestro consumidor un producto natural, con el sabor de siempre. Creo que hay razones suficientes para introducir en nuestra vida productos ecológicos, en este caso el vino, porque con ellos no solo estaremos tomando un vino rico y auténtico, sino que además estaremos dando un paso adelante hacia un futuro conun entorno más natural y sostenible.

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    ¿Los blancos con pescado y los tintos con carne?

    Es cierto que el vino esconde muchos secretos y son muchas las leyendas urbanas que circulan alrededor de este mundo. En esta sección trataremos de desmitificar algunas de estas creencias y daros consejos fiables. EVA PIZARRO / sumiller ¿LOS BLANCOS CON PESCADO Y LOS TINTOS CON CARNE? Es cierto que los blancos funcionan habitualmente muy bien con pescados pero también con otros alimentos. Os proponemos que probéis los siguientes maridajes: • Guisos de cuchara, por ejemplo una fabada, con un blanco con buena acidez, como un albariño o un verdejo, veréis cómo el efecto es impresionante. • Una caballa o un salmón con un vino tinto joven. Al ser pescados grasos, con mucha identidad, el vino tinto le juega de tú a tú, se equilibran y respetan todos los sabores. • Y cuando el picante no es tu punto fuerte, pero no quieres renunciar a él, prueba cualquier plato picante con un moscatel o gewürztraminer con un ligero dulzor y veras cómo el picante disminuye sensiblemente. ¿Magia? No, maridaje. ... ¿LOS BLANCOS DAN DOLOR DE CABEZA? Cuántas veces hemos oído eso de: “blanco no, por favor, que me da dolor de cabeza”. Te damos las razones por las que esto ocurría antes, pero ahora no te debe preocupar. Normalmente los vinos blancos eran más inestables, es decir se estropeaban antes, sobre todo si no procedían de una buena vendimia. Por ello era bastante habitual la adición de sustancias químicas y tratamientos para conservarlos, y esos productos eran los principales causantes de esas jaquecas. Hoy en día, en general, los viticultures tratan con mucho mimo sus vinos, y solo se dan los tratamientos indispensables para que las vides no enfermen y crezcan sanas. Aun así, si eres muy sensible a estos productos, hay gran cantidad de bodegas que elaboran vinos naturales, es decir sin ningún tipo de adición ni tratamientos. ... ¿LA TEMPERATURA DEL VINO DEPENDE DE LA ESTACIÓN? En época estival es práctica habitual tomar los vinos más fríos de lo que se debiera. Pero has de saber que el frío es un inhibidor de sabores y aromas y, al enfriarlo, nos estamos perdiendo un montón de componentes que forman parte del vino. Para que te hagas una idea, en algunos restaurantes, cuando un vino no era de gran calidad, los camareros solían enfriarlos más de la cuenta para esconder esos posibles defectos. Así pues, es mejor tomarlos a la temperatura adecuada en cada momento, y si ahora no apetece un tinto a 14 grados igual es porque es momento de blancos y rosados. Te damos unas indicaciones para que aciertes en la temperatura de servicio de cada vino: Por cierto, nunca pongas cubitos de hielo en un vino, estarás diluyéndolo y echando a perder su sabor y su aroma.

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    ¿Cómo se entienden los cocineros y los sumilleres?

    Inconscientemente solemos aferrarnos a las costumbres, parafraseandoa Ferran Centelles (sumiller), empezamos esta sección dedicada al mundo de los maridajes. EVA PIZARRO / sumiller Antes que nada, vamos a ver a qué nos referimos cuando hablamos de maridajes. El maridaje es el “arte” de combinar, en este caso nos referiremos a platos (gastronomía) con bebidas (vinos). La premisa principal va a ser que vinos y comida se respeten, se equilibren, es decir, que uno no tape al otro. Pongamos un ejemplo que todos entendamos: un vino tinto con mucho cuerpo y mucha barrica estaría por encima, en cuanto a sabores y potencia, de un delicado lenguado. Partiendo de esto los maridajes pueden ser de muchos tipos. A continuación os proponemos cuatro formas de hacerlo. por contraste ¿CUÁNTAS VECES HEMOS OÍDO QUE LOS POLOS OPUESTOS SE ATRAEN? Pues más o menos ocurre esto con platos que son completamente diferentes a los vinos con los que los acompañamos. En esta ocasión proponemos un vino a nuestros chefs, un Fino Tío Pepe, y ellos deben aconsejarnos el plato para maridar. Los vinos de Jerez son de los vinos más singulares que tenemos en España. El reto es ¿qué ponemos ante vinos con tanta personalidad, con una concentración de sabor increíble, con notas saladas, yodadas y matices de frutos secos muy marcados? Nuestros chefs nos proponen unos cogollos –que ya os adelanto que son muy difíciles de maridar porque tienen un sabor amargo muy presente–, con una salsa tártara hecha con pepinillos en vinagre, queso y huevo duro –ingredientes que también juegan muy en contra de cualquier vino, ya que el vinagre es uno de sus grandes enemigos–, y frutos secos, en este caso anacardos. Pues bien, Tío Pepe es capaz, por contraste y por concentración de sabor, de hacer frente a estos ingredientes tan difíciles y establece conexión con los frutos secos tan presentes en el vino y también en el plato, para combinarse y convertirse en punto de unión. por afinidad BUSCAR QUE LOS SABORES Y AROMAS SEAN SIMILARES Y SE COMPLEMENTEN. Para empezar, hemos propuesto a nuestros chefs que elaboren un plato veraniego, fresco, ligero y con productos de temporada. Nos preparan una lubina con un cous cous de verduras, zanahoria, brócoli, calabacín, pimiento y unos brotes de hierbabuena. Buscando un vino acorde a estos ingredientes os proponemos un Rías Baixas, un vino blanco de Galicia, elaborado 100% con uva albariño y que no ha tenido ningún tipo de crianza en barrica. Pero ¿por qué este vino? Los matices marinos, salados de la lubina encajan muy bien con el carácter salino que tienen los vinos de Rías Baixas, donde todo el viñedo está muy cerca del mar y las uvas se impregnan de esos aromas marinos. Por otra parte, la albariño tiene unos aromas muy marcados a hierba fresca, balsámicos, que se potencian con la hierbabuena y crean una simbiosis extraordinaria. Y aún hay más: la lubina es un pescado intenso y con grasa y la acidez, tan propia de este tipo de vinos, nos ayuda a “limpiar” nuestra boca y a salivar, propiciando una sensación de frescura. Si no, pensad una cosa, ¿por qué muchas veces echamos limón a los pescados? Para que el bocado sea más fresco y tenga acidez. Pues, a partir de hoy, nos olvidamos del limón y que el vino juegue ese papel. POR COLOR EL COLOR COMO PUNTO DE ENCUENTRO ENTRE PLATO Y VINO Un maridaje cromático, sin obviar, por supuesto que, a nivel gustativo, también funcione. Nuestros chefs nos proponen un ceviche de tomates con brotes de alfalfa, utilizando para el ceviche caldo de pescado, zumo de lima, apio, jengibre y chalotas. ¿Con qué lo acompañamos? De entrada, solo con ver los colores del plato, en tonos rojos y rosados vivos, el cuadro nos pide a gritos un rosado para completarlo. Pero no nos quedemos solo con el color. Para este plato tremendamente estival, fresco, con muchos matices en boca, el Vino Rosado Cune se complementa a la perfección con esas notas golosas que encontramos en nariz: todo un despliegue de aromas a fresas, cerezas, piruletas… Una sensación muy estimulante, por su buena acidez y su frescura, que combinan muy bien con esos matices cítricos del ceviche. POR INGREDIENTE CUANDO EL VINO FUNCIONA COMO UN INGREDIENTE MÁS Por último os invitamos a elaborar una receta y que el vino trate de ser un ingrediente más de la misma. Os damos pistas, imaginaos un flan de queso mascarpone, con toques cítricos aportados por el limón, y hacemos un caramelo muy suave, ¿qué podemos hacer para potenciarlo? ¿Existe algún vino que nos pueda aportar esas sensaciones? Sí, y muchos: que nos gusta un caramelo más tostado, más quemado, pues elegimos un Pedro Ximénez, que queremos un caramelo más ligero, más floral, pues te propongo un vino dulce de moscatel, que aparte del aporte de azúcar que nos va a ofrecer, es muy aromática en nariz. Oler la moscatel es como entrar en un jardín mediterráneo al caer la noche, flor de azahar, rosas, lichis, piel de naranja, cítricos, hierbas balsámicas… todo un despliegue para nuestros sentidos. Maridajes hay muchos y de muchos tipos. No os limitéis a las “costumbres”, probad, haced vuestras propias combinaciones, porque donde uno menos se lo espera ¡surge la magia!

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    Descubriendo La Rioja

    por Eva Pizarro / sumiller en restaurante Fierro y formadora en Tandem Gastronómico Viajar a la Rioja es como viajar al origen, es adentrarse en la cultura del vino, tan presente en la vida de los riojanos, desde su gastronomía, sus manifestaciones culturales, sus fiestas, su arquitectura… y motor económico de toda una región. Pero volvamos al origen, ¿por qué Rioja es un referente para muchos de nosotros y son nuestros vinos más internacionales? Todo empieza en el Barrio de la Estación de Haro, como nuestro viaje. Las viejas vías del tren son las responsables de que una región vinícola como era Rioja viviese la mayor expansión que se conoce en el siglo XIX. Gracias al ferrocarril que se instaló en Haro en el año 1880, las bodegas encontraron la infraestructura necesaria para que sus vinos echaran a andar por todo el continente europeo. Francia fue la gran valedora del vino de Rioja, que encontró en sus ”vinos finos”, delicados, al estilo de Borgoña, el sustituto para sus vides devastadas por la plaga de la filoxera. Así pues, las bodegas deciden instalarse cerca de la estación de ferrocarril de Haro conformando un barrio bellísimo y que atesora la mayor concentración de bodegas centenarias del mundo. Así, Haro se convierte en la capital del vino de Rioja. Hoy pasear por sus calles es respirar vino en cada rincón, botellas de vino que se mezclan en escaparates de ultramarinos junto a láminas de bacalo salado, junto a botes de pintura… calles donde tanto turistas como lugareños nos saludan con copas de vino en la mano, recibiendo al visitante desde la época del peregrinaje a Santiago. Pero vamos a ello, ¿qué nos encontramos cuando hablamos de vino de Rioja? Elena Adell, enóloga de Bodegas Campo Viejo nos da algunas claves. Rioja ha sabido preservar su identidad conservando sus variedades autóctonas. La internacional tempranillo, acompañada, algunas veces, por sus hermanas tintas la garnacha y la graciano, se convierte en seña de unos vinos que incluso llegan a coger su nombre, “ponme un tempranillo”. PERO RIOJA NO ES SOLO TINTO Riojatiene un patrimonio inmenso tanto en blancos como en los poco conocidos rosados, un patrimonio que empieza a asomarse al público general pero que entre profesionales, alta restauración o críticos, son una realidad desde hace años. Una realidad que los ha llevado a cotizarse a precios como los grandes europeos y ser objeto de colección. Las autóctonas malvasía, la viura y la garnacha blanca, se unen a las posteriormente autorizadastempranillo blanco, maturana, turruntés , chardonnay, verdejo y savignon blanc, para conformar vinos monovarietales o equilibrados coupages. Vinos que, con el abrazo de la madera, casi siempre presente en Rioja, conforman blancos complejos, reflexivos; blancos de culto, capaces de trasportarnos a una tierra que determina el carácter de sus vinos como talla el carácter de sus gentes. Sala de ToneleríaCAMPO VIEJO Es aquí, en la tierra, en la composición de los suelos, la geografía, donde Elena nos da otra de las claves que forjaran el perfil de los vinos de Rioja. La Sierra de Cantabria y el Ebro actúan como barrera natural y termo reguladores de un clima con influencias atlánticas y mediterráneas, un clima donde han sabido adaptarse las variedades foráneas y que ha sido el lecho para que nacieran las suyas propias. Así pues, a estos dos elementos nos falta sumarle otro gran pilar que conforma los rasgos del vino de Rioja, la mano del hombre, el viticultor, enólogo, el trabajo en campo y en bodega. Y sobre ese trabajo en bodega otra piedra angular:la barrica. La crianza en Rioja ha dado origen a la clasificación de sus vinos en función del tiempo que pasen en barrica. Dentro de las acciones que podemos realizar en bodega y que determinarán el carácter de nuestro vino es el coupage, “ensamblaje”, mezcla de variedades para conformar un vino. Tal y como hemos avanzado podemos elaborar vinos monovarietales, es decir, de una sola variedad, con la intención de buscar su máximo carácter y extraer todas las características de una única uva. También podemos optar por el coupage, mezclar en diferentes proporciones diferentes uvas con el fin de que se complementen y obtener vinos equilibrados. Todas estas decisiones están en la mano del hombre; y, así, de la mano de Elena, nos adentramos en un didáctico taller de ensamblaje. Elena nos proporciona seis vinos terminados, es decir, mostos que han realizado la fermentación de diferentes variedades y parcelas. Porque un coupage no solo se hace de diferentes uvas, se puede hacer mezclando diferentes orígenes de las uvas, es decir uvas de diferentes parcelas, pueblos que obviamente van a ser diferentes entre ellos, y de este modo también podemos jugar a encontrar ese equilibrio. Rioja alavesa/Bodega subterránea del Hotel Posada Mayor de Migueloa (Laguardia, Álava). Pues así empezamos nuestra práctica, todo un sueño, crear nuestro propio vino. Entre probetas y vasos mezcladores vamos uniendo, “ensamblando” diferentes cantidades de vinos de distintos orígenes y tipos de uva hasta encontrar aquel donde nuestras papilas gustativas alcanzan el máximo placer. Pues esta es la labor de Elena, pero a gran escala. En su bodega maneja millones de litros de vino, que tiene que conducir hasta encontrar ese estilo de vino que a la gente le gusta. Porque ella no olvida que el vino ante todo se tiene que disfrutar, ha de ser agradable, insiste en la amabilidad de sus vinos, en taninos pulidos, vinos entendibles y reconocibles, accesibles a todo el mundo. Porque eso es Rioja, una tierra de grandes producciones, de millones de litros al año, de grandes bodegas que surten a un mercado internacional que encuentra en Rioja la representación del vino español. Pero Rioja también es la casa de pequeños viticultores, sí, donde su propia casa es también su bodega, el ejemplo de la máxima mimetización con el vino, gente que realiza todos los trabajos en el viñedo, quien cuida, ama y cría sus uvas como si de hijos se tratara. Un trabajo de artesano que traslada a su casa, que se convierte bodega, que da cobijo a sus hijos, sus vinos, a los que seguirá de cerca y aprobará su nueva casa de acogida, nuestra copa. vino y gastronomía Pero ¿y el vino y la gastronomía? ¿Cómo se conectan, cómo funcionan? Hablamos con Ángel Pérez, Propietario del Restaurante La Vieja Bodega en Casalarreina. Queremos saber qué busca la gente, en cuanto a vinos se refiere, cuando llegan a su restaurante. El perfil de clientes de Ángel, “amigos”, como él dice, es muy variado. Acoge todos los viticultores y gente de bodega casi a diario, así como a multitud de turistas que visitan la Rioja siempre con el mismo pretexto, el vino. “Se busca el Rioja, la expresión de nuestra tierra, casi siempre son tintos, que acompañan estupendamente al producto estrella de la casa, el lechazo, pero también a carnes a la brasa y guisosde cuchara como unas espléndidas patatas a la riojana, que no podemos dejar de probar.” Ángel también nos apunta que, cada vez más se van conociendo los maravillosos blancos y rosados que tan bien se asocian con las verduras, tan presentes en la gastronomía riojana. Otra de las claves nos las da Ángel, al preguntarle qué pescado es el más habitual en la Rioja. “Sin duda el bacalo, guisado de múltiples maneras pero siempre con esa curación bajo sal que le da una intensidad enorme.”¿Qué tomamos entonces? Blancos, pero no blancos jóvenes como nos recomienda para las verduras, necesitamos más cuerpo, más contundencia para mirar de tú a tú a la sal, necesitamos los blancos de Rioja que han pasado un tiempo por barrica y han envejecido adquiriendo una complejidad enorme, ese es nuestro maridaje. Ángel también nos transmite ese carácter que tiene la gente del vino y que muestra desde la Rioja más clásica, con sus largas crianzas, a vinos jóvenes que se han sabido adaptar a los nuevos consumidores, con etiquetas divertidas y sabores más amables. Ir de tapas por la calle del Laurel, en Logroño, es darse un festín de productos de la tierra y disfrutar en cada local de una selección de vinos por copa inmensa, capaz de contentar a público de todas las edades y nacionalidades. Pues todo eso es Rioja, tierra de paisajes, monasterios y viñedos, esperando al visitante con una copa de vino para cantarle las grandezas de una tierra con nombre de vino.

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