Protector solar: cómo elegir el mejor y proteger tu piel todo el verano
Aprende cómo elegir el mejor protector solar según tu tipo de piel, conoce los diferentes tipos y descubre cómo aplicarlo correctamente.
Qué es el protector solar y por qué es imprescindible
El protector solar es uno de esos productos que usamos mucho en verano y que, en muchos casos, luego olvidamos el resto del año, aunque deberíamos incorporarlo en nuestra rutina diaria. Su función es proteger la piel de la radiación solar, especialmente de los rayos UVA, una radiación ultravioleta que emite el sol y que llega casi en su totalidad a la superficie de la Tierra durante todo el año, incluso en días nublados y a través de cristales y ventanillas, y que es responsable del envejecimiento prematuro. El protector solar también nos protege de los rayos UVB, otro tipo de radiación ultravioleta que emite el sol y que afecta principalmente a la capa más superficial de la piel, la epidermis, y que provoca las quemaduras.
Usarlo a diario ayuda a prevenir quemaduras, manchas y arrugas, y es clave para mantener la piel sana a largo plazo. Y no, no es solo cosa de playa: el sol también está presente en días nublados o cuando paseamos por la ciudad.

Protector solar facial según tu tipo de piel
No todas las pieles son iguales y, por eso, no todos los protectores solares funcionan igual para todo el mundo. Elegir el adecuado según tu tipo de piel no solo mejora la protección, sino que también hace que sea más cómodo usarlo a diario (y que no acabes abandonándolo en el cajón).
Piel grasa
- ¿Qué tipo de protector? Texturas ligeras, oil-free y de rápida absorción.
- ¿Por qué? Evitan brillos y la sensación pegajosa.
Piel seca
- ¿Qué tipo de protector? Cremas con ingredientes hidratantes.
- ¿Por qué? Ayudan a proteger y mantener la piel confortable.
Piel sensible
- ¿Qué tipo de protector? Protectores con filtros minerales y sin perfume.
- ¿Por qué? Reducen el riesgo de irritaciones.
Piel con manchas
- ¿Qué tipo de protector? SPF 50 o SPF 50+.
- ¿Por qué? Protegen mejor y ayudan a evitar que las manchas se intensifiquen.
Un consejo extra para los ojos:
Para evitar que el protector solar escueza en los ojos, es mejor no aplicarlo demasiado cerca del contorno ocular y dejar que se absorba bien antes de exponerse al sol. Los sticks solares y las fórmulas resistentes al sudor son una muy buena opción, ya que no se desplazan con facilidad cuando sudamos o entramos al agua.

Protector solar corporal para evitar quemaduras
Protector solar corporal:
Para que el protector solar corporal funcione de verdad, es importante aplicarlo en todo el cuerpo y en cantidad suficiente.
A veces nos centramos en brazos y piernas y nos olvidamos de zonas clave como las orejas, el cuello, los hombros o los pies, que son especialmente sensibles y se queman con facilidad.
En la playa o la piscina, la reaplicación debe ser más frecuente que en la ciudad, sobre todo después de bañarse o sudar.
Protector solar para niños:
La piel de los niños es más delicada y necesita una protección extra. Por eso, se recomienda usar siempre SPF 50+, mejor si es con filtros minerales, y reaplicar el producto con mayor frecuencia. Además, siempre que sea posible, es importante evitar la exposición al sol en las horas centrales del día y combinar el protector con gorra, ropa ligera y sombra.

Protector solar para el pelo:
El sol no solo afecta a la piel, también puede dañar el cabello. Los protectores solares capilares, en formato espray, ayudan a proteger el cuero cabelludo, evitar la sequedad y mantener el brillo y el color del pelo, especialmente en verano o durante exposiciones prolongadas al sol.
Tipos de protector solar
Según el formato:
- Crema: la opción más común y versátil.
- Espray: práctico para reaplicar, especialmente en el cuerpo.
- Stick: ideal para zonas concretas como rostro, labios o contorno de ojos.
Según su factor de protección
- SPF 30: adecuado para el día a día y exposiciones moderadas.
- SPF 50 o 50+: recomendado para exposiciones prolongadas, playa o piscina.
5 tips básicos para protegerse del sol
- Evitar el sol en las horas centrales, porque es cuando los rayos solares son más intensos y dañan más la piel.
- Usar gafas y sombrero o gorra: ayudan a proteger los ojos, la cara y el cuero cabelludo de la radiación directa.
- Buscar la sombra: reduce la exposición al sol y disminuye el riesgo de quemaduras.
- Hidratar bien la piel: mantiene la piel en buen estado y la ayuda a defenderse mejor del sol.
- Usar protector solar todo el año, porque el sol actúa incluso en días nublados o en la ciudad.

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Que flipe, protección solar en polvo y también en polvo con color Oo
Que flipe, protección solar en polvo y también en polvo con color Oo
Desconocía que hubiese protección en polvo.
Desconocía que hubiese protección en polvo.


