Si te encuentras indeciso entre cenar pizza o kebab, aquí tienes la solución definitiva. Esta receta fusiona lo mejor de ambos mundos en un solo plato espectacular: una base de pizza crujiente y perfectamente horneada, cubierta con la jugosa carne especiada del kebab y el toque refrescante de su clásica salsa blanca.
Es la opción ideal para romper la rutina, sorprender a tus amigos en una cena informal o darte el capricho definitivo del fin de semana sin tener que elegir solo una opción. ¡Fácil, rápida y doblemente deliciosa!
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Mezcla la harina, la levadura, el agua y la sal. Amasa bien hasta obtener una textura suave. Deja fermentar la masa en un bol tapado. (Puedes saltarte este paso, si compras la masa ya hecha).
Cocina la carne de kebab mientras la masa fermenta. Deja enfriar la carne una vez cocinada.
Estirar la base.
Precalienta el horno a 220 °C. Espolvorea harina sobre la superficie de trabajo.
Estira la masa con un rodillo o con las manos. Dale una forma redonda y delgada.
Coloca la masa estirada sobre papel de horno. (Este paso también te lo ahorras si la masa la compras hecha).

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Cubre la base con una capa de tomate frito y otra generosa de queso rallado. Distribuye la carne de kebab cocinada uniformemente. Reparte las tiras de cebolla morada por encima y añade los tomates cherry cortados a la mitad.

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Introduce la pizza en el horno bien caliente. Hornea a 220 °C durante 8 minutos con calor solo por abajo, después 4 minutos más, con calor arriba y abajo. Saca la pizza cuando los bordes estén dorados. Vigila que el queso esté completamente fundido.

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Saca la pizza con cuidado del horno. Salsea la superficie con la salsa blanca de yogur. Corta en porciones y a disfrutar.

1 ud de Masa de pizza
1 ud de Tomate frito
1 ud de Queso rallado
1 ud de Carne de kebab
1 ud de Cebolla morada
4 ud de Tomates cherry
1 ud de Salsa yogur
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