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Lo primero vamos a hervir las patatas en abundante agua durante 10 minutos. Es importante que las patatas tengan todas más o menos el mismo tamaño.
Mientras tanto preparamos el aliño, un poco al gusto de cada uno, echamos un buen chorro de aceite, un poquitito de vinagre de Módena (la proporción suele ser tres partes de aceite por una de vinagre), un poquito de tomillo también al gusto, de romero fresco y también se le puede añadir orégano si es de nuestro gusto. La verdad es que queda muy bien. Luego les damos un golpe plano con un cuchillo a los dientes de ajo enteros, sin pelar ni nada y lo añadimos al bol del aliño. Lo removemos y lo reservamos hasta el momento que lo vayamos a utilizar.
Una vez que las patatas estén ya hervidas las escurrimos de la manera siguiente (este paso es importante): Una vez escurridas y en el escurridor las vamos a mover para que vayan soltando un poquito de la parte exterior de la patata de manera que queden con la parte exterior como "rizada" o "rugosita".
Así las ponemos en una fuente de horno (bandeja de barro o de acero, como prefiramos) que regamos con aceite de oliva virgen extra. Le damos un toque de sal marina, pimienta recién molida por encima y la llevamos al horno precalentado a 200ºC durante 30 minutos aproximadamente (ésto depende un poco del tamaño y tipo de patata, pueden ser menos o más).
Pasado este tiempo sacamos la fuente y con cuidado de no quemarnos las vamos a escachar ligerísimamente.
A continuación le añadimos el aliño por arriba. Y otra vez al horno esta vez unos 25 minutos (volver a controlar) a la misma temperatura (200ºC) y listas.
Son una auténtica delicia.
750 gr de Patatas
4 ud de Dientes de ajo
1 ud de Puñado romero fresco
1 ud de Puñado tomillo fresco
1 ud de Orégano
1 ud de Pimienta negra molida
1 ud de Sal marina o de escamas
1 ud de Aceite de oliva virgen extra
1 ud de Vinagre de Módena
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