Tipos de hámster: guía completa sobre sus necesidades
Conoce los diferentes tipos de hámster y aprende sobre sus cuidados y necesidades esenciales para mantenerlos saludables.
Pequeños, curiosos y siempre activos cuando cae la noche, los hámsteres se han ganado un lugar especial en muchos hogares. Sin embargo, detrás de su aspecto adorable se esconden diferencias importantes que conviene conocer antes de elegir uno como compañero. No todos los hámsteres son iguales ni necesitan lo mismo: el espacio, la alimentación o incluso la forma de relacionarse varían según la especie. Conocer los tipos de hámster es el primer paso para ofrecerles una vida saludable y acorde a su naturaleza.
En este artículo te explicamos cuáles son las principales clases de hámster, cómo distinguirlas y qué cuidados requiere cada una. Desde los hámsteres más grandes y solitarios hasta los más pequeños y veloces, descubrirás qué los hace únicos y qué necesitan para estar sanos y activos.
Características y diferencias de cada raza de hámster
Existen varias especies y variedades populares entre quienes buscan una mascota de tamaño reducido. Las más conocidas son el hámster sirio (o dorado), los hámsteres enanos (como el Campbell o el Winter White), el Roborovski y el chino. El sirio es el más grande y, por su carácter territorial, debe vivir siempre solo; crece hasta 15-20 cm y tolera bien el contacto humano si se socializa con paciencia.
Los hámsteres enanos (Campbell, Winter White) son más pequeños, a menudo más sociables entre sí si se introducen desde jóvenes y pueden vivir en parejas o pequeños grupos del mismo sexo, aunque no es una regla segura: conviene vigilar el comportamiento y prevenir peleas. El Roborovski, por otro lado, es el más pequeño de todos, y también destaca por su velocidad y curiosidad. Su tamaño y rapidez, eso sí, lo hacen el menos adecuado para niños. El hámster chino, por último, tiene morfología intermedia y un comportamiento distinto (más tranquilo que los Roborovski, pero menos robustos que el sirio).
En cualquier caso, las diferencias entre clases de hámsteres influyen directamente en la urna, la rueda y el enriquecimiento del entorno que necesitarán, por lo que conviene conocer al menos lo básico sobre cada una.

Cuidados específicos según el tipo de hámster
Aunque todos los hámsteres comparten necesidades básicas (una alimentación equilibrada, agua fresca y un entorno limpio), cada especie tiene particularidades que influyen directamente en su bienestar. Adaptar los cuidados al animal es fundamental para evitar estrés, problemas de salud o comportamientos indeseados.
Hámster sirio o dorado
Es el más grande y también el más territorial. Como hemos visto antes, debe vivir siempre solo, ya que la convivencia con otros hámsteres suele acabar en peleas. Necesita una jaula amplia, con una rueda de gran diámetro (mínimo 28 cm) para proteger su columna. Tolera bien el contacto humano si se socializa desde joven, por lo que es una buena opción para quienes buscan un animal tranquilo y manejable.
Hámsteres enanos (Campbell, Winter White)
Más pequeños y ágiles, estos hámsteres requieren barrotes más estrechos o urnas cerradas para evitar escapes. A diferencia del sirio, pueden convivir con otros de su misma especie si se crían juntos, aunque siempre es necesario observar su comportamiento. Son más propensos a la diabetes, por lo que conviene limitar frutas y alimentos ricos en azúcar.
Hámster Roborovski
Es el más pequeño y activo de todos. Su cuidado se centra en el enriquecimiento del entorno: túneles, arena para escarbar y ruedas adaptadas a su tamaño. No suele disfrutar del contacto directo con las personas, por lo que es ideal para quienes prefieren observar su comportamiento natural. Debido a su rapidez, necesita jaulas completamente seguras.
Hámster chino
Menos común como mascota, combina rasgos de los hámsteres grandes y los enanos. Puede mostrar un carácter más independiente y, en algunos casos, tolerar la compañía, aunque lo más seguro es mantenerlo solo. Agradece espacios largos para explorar y juguetes que fomenten la actividad nocturna.
Con todos los tipos de hámsteres domésticos, el cuidado debe ser siempre respetuoso, evitando despertarlos durante el día y permitiéndoles seguir su ritmo nocturno. La limpieza regular del hábitat y las revisiones veterinarias especializadas completan una rutina de cuidados responsable y personalizada para cada especie.
Snacks saludables y seguros para tu hámster
Los premios son una buena herramienta para fortalecer el vínculo y el adiestramiento, siempre en pequeñas cantidades. Frutas como manzana (sin semillas) o pera en trozos diminutos, y verduras como pepino o calabacín son aceptables ocasionalmente, y hay que evitar las uvas y el ruibarbo. Las proteínas puntuales (un trocito de huevo cocido, insectos deshidratados como larvas de tenebrio) son beneficiosas si se dosifican.
Semillas y frutos secos sin sal (girasol, calabaza) pueden ser también un galardón, pero son calóricos, por lo que recuerda ofrecerlos con moderación para evitar la obesidad. Intenta no apostar por alimentos azucarados o preparados para humanos; muchos snacks comerciales contienen azúcares y aditivos que no son recomendables, y siempre introduce nuevos alimentos de forma gradual y observa la reacción digestiva.
Conocer los tipos de hámster y sus necesidades no solo asegura su bienestar, sino que hace la convivencia más armoniosa y gratificante. Cada especie tiene su personalidad y cuidados específicos, y adaptarnos a ellos es la mejor forma de disfrutar de nuestros pequeños compañeros a lo grande.
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