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Platos tradicionales bajo en calorías

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Descubre cómo disfrutar de tus platos favoritos con menos calorías. Recetas tradicionales reinventadas para un menú ligero y delicioso que cuida tu salud.

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Platos tradicionales bajo en calorías
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La cocina tradicional es un pilar de nuestra identidad cultural y emocional, con platos que han estado presentes en nuestras mesas desde hace generaciones. Sin embargo, muchas de estas recetas aportan un exceso de calorías, grasas saturadas, sales y azúcares, además de un bajo contenido en fibra. El reto no consiste en renunciar a estos platos, sino en adaptarlos desde una perspectiva culinaria y nutricional. Existen algunas estrategias para conseguirlo:

  • Aumentar la proporción de verduras, hortalizas o legumbres bien hidratadas —ingredientes de baja densidad calórica—.
  • Reorganizar la estructura del plato para que el ingrediente principal sea el de mayor volumen y menor aporte energético.
  • Realizar sustituciones funcionales, como emplear verduras trituradas para dar cuerpo, lácteos desnatados o bebidas vegetales sin azúcar para mantener la cremosidad, y especias o hierbas para potenciar el sabor sin añadir grasa.

 

Garbanzos: Cómo preparar una receta saludable y ligera

 

Tiempo: 50 minutos
Ingredientes: (4 personas)

  • Agua o caldo vegetal casero
  • 40 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 300 g de garbanzos secos (remojados la noche anterior) 
  • 240 g de zanahorias
  • 150 g de patata
  • 150 g de tomate maduro rallado
  • 140 g de cebolla
  • 100 g de espinacas frescas
  • 70 g de puerro
  • 1 g de pimentón dulce
  • 1 g de comino o cúrcuma (opcional) 
  • ½ cucharadita de pimentón ahumado 
  • 2 dientes de ajo
  • 1 hoja de laurel
  • Sal al gusto

 

 

Preparación:

  1. Colocamos los garbanzos remojados en una olla con agua o caldo casero de verduras, el laurel y una de las zanahorias en trozos grandes. 
  2. Los cocemos hasta que estén tiernos.
  3. En una sartén amplia, pochamos la cebolla, el puerro y el ajo con una cucharada de aceite a fuego medio-bajo. Añadimos el tomate rallado y lo dejamos reducir bien.
  4. Lo retiramos del fuego y añadimos el pimentón dulce, el pimentón ahumado y las especias. Removemos bien para que no se quemen.
  5. Incorporamos el sofrito a la olla de los garbanzos. Añadimos la patata chascada y la zanahoria restante en rodajas finas, y dejamos cocer todo junto 15-20 min.
  6. Retiramos un cazo de garbanzos con algo de caldo, lo trituramos y lo añadimos de nuevo al potaje para dar cuerpo sin añadir grasa.
  7. Incorporamos las espinacas y las cocinamos 2–3 minutos. Lo ajustamos de sal y, si se desea, justo antes de servir podemos añadir un hilo de aceite en crudo.

El resultado es:

  • Un potaje más voluminoso y saciante, pero con menos calorías.
  • Un mayor aporte de fibra, vitaminas y minerales.
  • Un menor contenido en grasas saturadas.
  • Un sabor profundo, especiado y reconocible como de potaje de siempre.

Energía: 429 kcal
Hidratos de carbono: 57 g
Azúcares simples: 10,4 g
Proteínas: 18 g
Grasas: 14,4 g
G. saturadas: 1,7 g
G. poli: 3 g
G. mono: 8,7 g
Colesterol: 0 mg
Fibra: 16,1 g

 

Sopa baja en calorías: Sabores de siempre, versión ligera

 

Tiempo: 50 minutos
Ingredientes: (6 personas)

  • 1 ½ litro de caldo de verduras casero 
  • 40 ml de aceite de oliva
  • 300 g de alubias cocidas 
  • 140 g de puerro
  • 120 g de cebolla
  • 60 g de salsa de tomate
  • 1 diente de ajo machacado 
  • 1 tallo de apio picado
  • 1 ramita de romero 
  • 1 ramita de tomillo
  • Perejil picado

 

 

Preparación:

  1. Cortamos la col en rodajas de unos 2 cm, separamos bien las hojas y las lavamos. Cortamos los puerros en rodajas de 1 cm y picamos muy fina la cebolla, el ajo y el apio.
  2. Calentamos dos cucharadas soperas de aceite en una cazuela honda o en una olla y sofreiremos durante 10 minutos a fuego bajo la cebolla, el ajo y el apio, removiendo de vez en cuando.
  3. Añadimos los puerros, la col, el tomillo y el romero, lo mezclamos bien y lo dejamos rehogar 10 minutos más.
  4. A continuación, añadimos el caldo de verduras y la salsa de tomate, salpimentamos y removemos bien todo el contenido, para que quede bien mezclado. Subimos el fuego hasta que empiece a hervir y lo dejamos cocer 30 minutos a fuego bajo y con la cazuela tapada.
  5. A los 15 minutos, incorporamos las alubias y retiramos las ramas de romero y tomillo. Lo rectificamos de sal si es necesario, ya que la col es bastante dulce. En el último momento, antes de servir, añadimos el perejil picado muy fino.

A diferencia de muchas sopas clásicas donde el protagonismo lo tienen los fideos o las grasas añadidas, aquí:

  • La verdura es la base estructural del plato.
  • La alubia blanca aporta cuerpo y proteína, sustituyendo el papel de otros ingredientes más calóricos.
  • El aceite de oliva no actúa como ingrediente principal, sino como vehículo de sabor.

Energía: 231,3 kcal
Hidratos de carbono: 29,2 g
Azúcares simples:  4 g
Proteínas:  10,6 g
Grasas: 7,8 g
G. saturadas: 1,2 g
G. poli: 0,8 g
G. mono: 5 g
Colesterol:  0 mg
Fibra: 13,9 g

 

Flan bajo en calorías: Postres tradicionales más ligeros

 

Tiempo: 50 minutos
Ingredientes: (6 personas)

  • 250 ml de bebida vegetal sin azúcar o leche semidesnatada 
  • 300 g de boniato
  • 1 g de canela molida
  • 3 huevos
  • 1 tallo de apio picado
  • ½ cucharadita de extracto de vainilla 
  • Ralladura de naranja o limón
  • Sal

 

 

Preparación:

  1. Asamos al horno los boniatos hasta que estén muy tiernos y ligeramente caramelizados. Esto concentra su dulzor natural.
  2. Los trituramos hasta obtener una textura muy fina, sin grumos.
  3. Batimos los huevos y les añadimos el puré, la leche, las especias y la pizca de sal.
  4. Vertemos la mezcla en moldes individuales o en uno grande
  5. Los cocinamos al baño maría, a 160 ºC, durante 35-45 minutos.
  6. Los dejamos enfriar y los refrigeramos varias horas para que tomen consistencia.

El resultado es:

  • Un postre sin azúcar añadido ni edulcorantes.
  • Una fuente de proteína de alta calidad.
  • Un alto aporte de fibra.
  • Un dulzor suave, real y no empalagoso.
  • Una textura cremosa y reconocible como flan.

Energía: 96 kcal
Hidratos de carbono: 10,3 g
Azúcares simples: 3,5 g
Proteínas: 5 g
Grasas: 3,9 g
G. saturadas: 1,25 g
G. poli: 0,5 g
G. mono: 1,24 g
Colesterol: 104 mg
Fibra: 1 g

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