Fregonas: tipos y usos

Fregona de microfibra, algodón, esponja... Existen tantos tipos de fregonas como usos para ellas. Descubre cuál es la fregona perfecta para cada ocasión.

La fregona es, junto con la escoba, uno de los utensilios básicos que todos tenemos en nuestras casas. Pero ¿sabes cuál es la mejor para cada suelo?


Cómo elegir la fregona ideal

Algo que parece tan sencillo como elegir una fregona, se convierte en un mar de dudas una vez estamos ante el lineal del supermercado. De microfibra, sintética, de hilos, de tiras… ¿En qué nos debemos fijar a la hora de elegir una fregona?

  • Material: según el tipo de suelo que tengas en casa, deberás elegir una fregona con un determinado tipo de material. Esto es esencial si queremos que el suelo se mantenga en buenas condiciones, además de elegir un buen producto de limpieza.
  • Cubo: un plus a la hora de decidir con qué fregona te quedarás es que esta incluya su cubo para escurrirla con un buen escurridor.
  • Tipo de escurridores: los hay de muchos tipos, manuales y automáticos. Elige el que mejor se adapte a tus necesidades.
  • Tamaño: dependiendo de la zona a limpiar, deberás fijarte más o menos en el tamaño de la fregona.

Usos de los diferentes tipos de fregona

Usar la fregona correcta es clave si queremos que nuestros suelos se mantengan impecables. Las más comunes son la de microfibra y las de algodón, pero hay mucho más.


Fregonas de microfibra: se recomiendan para las superficies lisas tipo parqué, gres o mármol. Su material se compone de una mezcla de poliéster y poliamida, o nylon. Recogen muy bien la suciedad y son muy absorbentes, al tiempo de que no dejan pelusas. Además, aguantan muy bien el paso del tiempo y su precio es muy asequible. Podemos encontrar los siguientes tipos:

  • De tiras: especialmente indicadas para los suelos de interior, aunque se puede usar sobre cualquier tipo de superficie.
  • De hilos: ideal para suelos no rugosos. Al recoger muy bien la suciedad, podemos reducir la cantidad de producto que utilicemos, cuidando también del medio ambiente.
  • De microfibra trenzada: es más resistente frente a detergentes, lejías y amoniacos. Se recomienda para todo tipo de suelos.


Fregonas de algodón: la mayoría de ellas están compuestas 100% de algodón y funcionan mejor en superficies rugosas y amplias. Además, los productos químicos no alteran sus propiedades y son más resistentes. El único inconveniente es que, si no escurrimos bien, podemos dejar el suelo lleno de marcas. También pesan más. Podemos diferenciarlas por:

  • Algodón crudo: más duraderas y resistentes.
  • Algodón blanco: menos duraderas, pero con mejor capacidad de absorción.


Fregonas de esponja: para azulejos o baldosas, son el tipo de fregona ideal. Absorben muy bien la humedad y ayudan a que los suelos no se desgasten de forma tan rápida, además, aportan brillo. Su único inconveniente es que hay que tener cuidado con la humedad acumulada y debemos cambiarla al mínimo signo de olor, decoloración o rotura.


Fregonas planas, tipo mopa: son muy usadas para espacios grandes, puesto que limpian muy bien cualquier superficie con muy poca agua y más rapidez, gracias a su superficie alargada. Lo mejor es que se adaptan a cualquier superficie y sirven tanto para limpiar el polvo, como para fregar. Lo único es ir con cuidado a la hora del secado, para que no aparezca moho en ellas.


Fregonas planas, tipo mopa y a vapor: son similares a las anteriores, pero cuentan con un tanque de agua recargable que se calienta para convertirla en vapor. El vapor se rocía sobre el suelo y la limpieza suele ser más efectiva. Lo mejor es que a la vez que limpian, desinfectan. De todos modos, su coste es más elevado y en algunos tipos de suelo no son tan efectivas.


Fregonas automáticas o robots: son las más cómodas, ya que se escurren prácticamente solas y hacemos menos esfuerzo. Además, necesitan menos agua para la misma superficie de lavado que una convencional. Como principal desventaja estaría el precio, mucho más elevado que cualquier otro tipo de fregona.

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