Google Maps JavaScript API v3 Example: Geocoding Simple
595 tiendas a tu servicio

Artículos

Saber cuidarse

artículos
La alimentación también es salud

Conoce los alimentos funcionales

Con bífidus activo, rico en calcio, en fibra, enriquecido con Omega-3, con fitoesteroles... estos términos son cada vez más habituales en los productos que encontramos en el supermercado. Pero, ¿qué son?, ¿para qué sirven? y ¿qué beneficios nos aportan?

El creciente interés, tanto por los responsables de salud pública como por los consumidores, acerca de la relación entre la dieta y la salud, ha hecho posible demostrar que muchos alimentos tradicionales como frutas, verduras, pescado y leche contienen componentes que resultan muy beneficiosos para nuestro organismo y se han bautizado como "alimentos funcionales".

Estos nos garantizan la ingesta de nutrientes recomendada por los especialistas en nutrición y nos ayudan a compensar los posibles desajustes alimentarios que provocan hoy en día los nuevos hábitos de cultura, trabajo y alimentación.

Un poco de historia

El origen de los alimentos funcionales se encuentra en Japón, cuando a mediados de los años 80 empezó a incrementarse la esperanza de vida y, por tanto, también su gasto sanitario. El Gobierno se planteó entonces la necesidad de desarrollar productos alimenticios que mejorasen la salud de los ciudadanos garantizando un mayor bienestar y calidad de vida, sobre todo en las personas de edad avanzada.

En otros países, como América o Canadá, los alimentos funcionales surgieron para compensar unos hábitos alimenticios poco equilibrados, y hoy en día su consumo está muy extendido. Tanto es así, que un 40% de su población ya los ha incorporado como parte de su dieta diaria.

En España, el auge de los alimentos funcionales surgió hace unos 10 años, y hoy en día ya podemos encontrar más de 200 referencias.

¿Qué son los alimentos funcionales?

No existe una definición exacta, pero los expertos coinciden en que los alimentos funcionales son aquellos que, con independencia de aportar nutrientes, han demostrado científicamente que benefician a una o varias funciones del organismo, ejerciendo un papel preventivo y reduciendo los factores de riesgo que provocan la aparición de enfermedades, de manera que proporcionan un mejor estado de salud y bienestar.

A falta de definición oficial, la Comisión Europea ha desarrollado una serie de premisas que nos ayudan a identificarlos:

  • Se trata de un alimento o ingrediente convencional o de consumo habitual. 
  • El principio o componente activo que convierte a un alimento en funcional está de forma natural en el alimento. 
  • Tiene efectos beneficiosos demostrados en determinadas funciones orgánicas, más allá de su valor nutricional. 
  • Tiene algún efecto beneficioso demostrado sobre la salud, bienestar o reducción del riesgo de enfermedad o mejora de la calidad de vida. Aquí se incluye el rendimiento físico, el psicológico o el conductual. 
En España, el auge de los alimentos funcionales surgió en 2009 y hoy en día ya podemos encontrar más de 200 referencias.

¿Quién puede tomarlos?

Los alimentos funcionales pueden formar parte de la dieta de cualquier persona, aunque están especialmente indicados para determinados grupos de población con necesidades nutricionales especiales o que presentan alguna carencia o intolerancia alimenticia.

Así, la ingesta de alimentos funcionales se recomienda sobre todo en niños, mujeres embarazadas, personas con problemas de diabetes, celiaquía, osteoporosis, etc. y también para personas de la tercera edad.

La ingesta de alimentos funcionales se recomienda sobre todo a niños, mujeres embarazadas, personas con diabetes, celiacos, con osteoporosis y también para la tercera edad.
articulos